lunes, 29 de julio de 2019

LA VELÁ DE SANTA ANA: UNA FESTIVIDAD LLENA DE IMÁGENES Y SONIDOS


Es la fiesta más antigua de Valverde del Camino. Sus más de 400 años de vida así lo atestiguan. Más de cuatro siglos desde aquella exposición ganadera que se originó en La Charca y que, a la misma vez, fue el punto de partida de la que hoy conocemos como Feria de Agosto. Hablamos, sin dudas, de la festividad de la Velá de Santa Ana, celebrada este fin de semana en Valverde.

El verano valverdeño no se entendería sin la ‘feria chica’, como a muchos les gusta llamarla. Su historia, sus características y su enclave en uno de los barrios más añejos hacen de ésta una celebración muy especial.


El exalcalde, Manolo Cayuela, fue el encargado de exaltar esta tradición tan valverdeña.

El mismo viernes también se encendió el alumbrado y se homenajeó a un ilustre de la sociedad valverdeña. Filántropo por vocación. Juan Vázquez Méndez recibió de la asociación un merecido tributo a su solidaridad sin fronteras.


La palabra dio paso a la música. La de las atracciones infantiles, la de la artesanía medieval y de la caseta popular. Una verbena en toda regla que tuvo su segundo capítulo en la tarde-noche del sábado.

Un sábado, que amanecía con los sones de la Banda del Tirachinos en la tradicional diana de Santa Ana.
 



Y llegó el domingo, el día grande, la procesión de la Santa.


Las campanas del convento anunciaban el inicio.

Decenas de vecinos esperando en la puerta la salida de Santa Ana, en su trono, rodeada de flores y acompañada por los músicos municipales.


Paso por el Barrio Viejo, la calle Sol, parada en la Iglesia y vuelta a casa, donde esperaban las Hermanas de la Cruz con sus dulces gargantas.


La tradición sigue viva. La devoción por Santa Ana parece eterna.

VIVAS